Mariano Kestelboim es campeón de dobles en el Challenger 75 de Curitiba: perdió el primer set y lo dio vuelta en el súper tiebreak
El argentino se consagró junto al brasileño Marcelo Zormann. Eran los primeros preclasificados y le ganaron la final a los brasileños Guto Miguel y Eduardo Ribeiro por 5-7, 7-6 (7-3) y 10-7, en una hora y 58 minutos sobre polvo de ladrillo. Kestelboim tiene 30 años y hace unos años dejó de pelearla en singles para dedicarse al dobles.

Ficha técnica del evento
Challenger 75 de Curitiba, Brasil
Mariano Kestelboim es campeón de dobles en el Challenger 75 de Curitiba. El argentino lo ganó junto al brasileño Marcelo Zormann, con quien ya venía jugando este año.
La final fue contra los brasileños Guto Miguel y Eduardo Ribeiro, y terminó 5-7, 7-6 (7-3) y 10-7. Duró una hora y 58 minutos sobre polvo de ladrillo.
Kestelboim y Zormann eran los primeros preclasificados del torneo. Sus rivales, los segundos. Era, en los papeles, la final que correspondía.
Cómo fue el partido
Empezaron perdiendo. El primer set se lo llevaron los brasileños 7-5.
El segundo se fue hasta el final y se definió en tiebreak, que es el juego de desempate que se juega cuando un set va 6-6. Ahí ganaron Kestelboim y Zormann por 7 a 3, y emparejaron el partido.
El tercer set no se jugó como un set normal. En el dobles profesional, cuando el partido llega uno a uno, el tercer set se reemplaza por un súper tiebreak: en lugar de ponerse a ganar seis juegos, el primero que llega a diez puntos (con dos de diferencia) se lleva el partido. Es una muerte súbita de unos quince minutos.
Ese súper tiebreak lo ganaron 10 a 7. Y les llevó apenas 17 minutos, contra los 44 del primer set y los 57 del segundo.
Jugaron dos partidos en todo el torneo
Hay un detalle del cuadro que conviene contar, porque explica el partido.
Kestelboim y Zormann entraron en octavos de final y avanzaron sin jugar: sus rivales, Andrade da Silva y Heide, no se presentaron. En cuartos sí jugaron, y le ganaron 2-0 a Perez y Saraiva Dos Santos. Y en semifinales volvieron a avanzar sin jugar, porque esta vez no se presentaron Heredia y Tobón.
O sea que llegaron a la final con apenas un partido en las piernas.
Eso en el tenis no siempre es una ventaja. Descansar está bien, pero llegar a una final sin ritmo de competencia se nota: el primer set, el que perdieron 7-5, fue justamente el más largo de los tres después del segundo. Recién en el súper tiebreak aparecieron finos.
Qué es un Challenger 75
El tenis profesional masculino tiene varios escalones. Arriba de todo están los Grand Slams y el ATP Tour, que son los torneos que salen por televisión. Abajo de ese nivel está el ATP Challenger Tour, que es la categoría donde se juegan la mayoría de las semanas del año los tenistas que están entre el puesto 100 y el 400 del mundo.
El número que va al lado —75— indica cuántos puntos para el ranking se lleva el campeón. Hay Challengers de 50, 75, 100, 125 y 175 puntos. Cuantos más puntos reparte, más fuerte suele ser el cuadro.
Dicho simple: no es un torneo que vas a ver en la tele, pero es exactamente donde se construye una carrera. Los puntos de estos torneos son los que te suben en el ranking, y el ranking es lo que después te deja entrar a los torneos grandes.
La historia de fondo: dejó de insistir con el singles
Esta es la parte que explica por qué Kestelboim está ganando títulos a los 30 años.
Kestelboim es de Buenos Aires y salió del Club Náutico Hacoaj. Durante años intentó hacerse un lugar en el singles, que es el tenis uno contra uno. No le alcanzó: su mejor ranking en esa especialidad fue el puesto 387 del mundo, en 2017, y nunca pudo pasar de ahí.
En algún momento tomó una decisión que en el tenis no es tan común: dejó de pelearla en singles y se dedicó al dobles.
Y le cambió la carrera.
En 2025 ganó seis títulos de dobles: Tigre, Campinas, Santa Fe y Santa Cruz junto a Gonzalo Villanueva, más Villa María y Buenos Aires con Guillermo Durán.
En 2026 siguió. Para marzo ya llevaba cuatro coronas más: Buenos Aires con Zormann, Tigre I con Juan Carlos Prado Angelo, Tigre II con Ignacio Carou y Asunción otra vez con Zormann. Con ese último título entró al top 100 del mundo en dobles, y el 30 de marzo de 2026 llegó al puesto 99, su mejor marca histórica.
Ahora sumó Curitiba.
Por qué el dobles es otro deporte
Mucha gente piensa que el dobles es el mismo tenis pero con cuatro jugadores. No lo es, y la carrera de Kestelboim lo muestra bien.
En singles pesa sobre todo la resistencia física y la capacidad de aguantar peloteos largos desde el fondo. En dobles pesan otras cosas: el saque, la devolución, la voleá y, sobre todo, la red. Los puntos son más cortos, se define más cerca del arco, y hay que leer a tres personas a la vez en lugar de una.
Encima hay una parte que no es tenis: hay que entenderse con el compañero. Quién cubre qué, quién arranca para adelante, cómo se habla en los puntos difíciles. Por eso las parejas que funcionan se sostienen en el tiempo, y por eso Kestelboim repite con Zormann.
Un jugador que no termina de encontrar su lugar en singles puede ser muy bueno en dobles. Eso es exactamente lo que pasó acá.