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Messi se despidió de la Selección en el Monumental con un gol y dos asistencias en la goleada 3-0 sobre Benín

Ganó 3-0 en el Monumental. Otamendi y Nico Paz marcaron los dos primeros, los dos asistidos por Messi, y el capitán cerró la noche con un derechazo al ángulo sobre el final.

Redacción Deporte Argentino··6 vistas
Messi se despidió de la Selección en el Monumental con un gol y dos asistencias en la goleada 3-0 sobre Benín
Messi saluda a las tribunas del Monumental. (Foto: REUTERS)

Ficha técnica del evento

Torneo

Amistoso internacional

Sede

Estadio Monumental, Buenos Aires

Resultado

Argentina 3 - Benín 0

Argentina le ganó 3-0 a Benín en el Estadio Monumental, en un amistoso que no se jugaba por ningún título y que sin embargo va a quedar en la memoria de todos los que estuvieron ahí. Era la despedida de Lionel Messi con la camiseta de la Selección delante de su gente, y terminó como terminan las noches que uno quisiera guardar en un frasco: con un gol suyo, dos asistencias suyas y una vuelta entera del estadio de pie.

Arrancó como titular, con Julián Álvarez y Lautaro Martínez al lado.

LO QUE PASÓ EN LA CANCHA

El primer tiempo terminó sin goles. El partido se abrió apenas empezado el segundo.

A los 47 minutos, Messi mandó un centro y Nicolás Otamendi lo resolvió con una pirueta en el aire. Otamendi, que lleva años siendo el que pone el cuerpo donde los demás no lo ponen, cerró esa jugada con una definición que no tiene nada que ver con lo que uno espera de un defensor.

A los 61, Nico Paz marcó el segundo con un gran remate, otra vez con asistencia de Messi. Dos goles, dos pases de Messi.

Sobre el final, cuando ya el resultado estaba resuelto y el estadio esperaba una sola cosa, llegó lo que todos habían ido a ver: Messi la agarró y la mandó contra un ángulo. 3-0.

Un gol y dos asistencias. Los tres goles de Argentina pasaron por sus pies.

QUÉ FUE EXACTAMENTE ESTA DESPEDIDA

Acá hay que ser preciso, porque es la parte que más se confunde.

Lo que está confirmado es que este fue su último partido con la camiseta de la Selección Argentina jugado en el país, delante de su gente. La AFA organizó la noche como un homenaje: hubo shows musicales y actos antes del partido, y entre los espectadores estuvo Ángel Di María, que fue su compañero durante más de una década y que ya se había despedido antes que él.

Varios medios titularon la noche como el cierre definitivo de su historia con la Selección. Otros fueron más medidos y hablaron de su último partido ante su público. Son dos cosas distintas y conviene no mezclarlas: una despedida en casa no es necesariamente un retiro de la Selección. Mientras no haya un anuncio formal que lo cierre del todo, lo que se puede afirmar sin margen de error es lo primero.

POR QUÉ UN AMISTOSO PUEDE IMPORTAR TANTO

Un amistoso internacional no reparte puntos ni clasifica a nada. Se juega en las fechas que la FIFA reserva para que las selecciones puedan convocar a sus jugadores sin que los clubes se opongan, y sirve para probar variantes, darle minutos a alguien que viene de una lesión o simplemente para que un equipo juegue junto.

Por eso, en condiciones normales, un 3-0 en un amistoso es una línea en una tabla y nada más.

Lo que cambia todo acá es el contexto. Cuando el partido es la última vez que un estadio entero va a ver a un jugador con esa camiseta, el resultado deja de ser el punto. La gente no fue a ver si Argentina ganaba: fue a despedirse. Y la diferencia entre una despedida linda y una despedida inolvidable terminó siendo que el que se despedía hizo el gol.

QUIÉNES SON LOS OTROS DOS NOMBRES

Nicolás Otamendi es uno de los últimos sobrevivientes de una generación larga de la Selección. Defensor central, de los que ganan el partido adelantándose un metro y metiendo la cabeza donde duele. Que haya hecho el primero, de arriba y tras un centro de Messi, tiene algo de simetría.

Nico Paz está en el otro extremo de esa línea. Es de los más jóvenes del grupo, de la camada que llegó hace poco, y marcó su gol con un remate de afuera. Entre uno y otro hay casi una generación de distancia, y los dos goles salieron del mismo pie que los asistió.

BENÍN, EL RIVAL

Benín es un país de África occidental, de poco más de diez millones de habitantes, y su selección no es una potencia continental. No llega a los Mundiales ni pelea los primeros puestos de la Copa Africana.

Eso es parte del encuadre honesto de la noche: el rival no era de los que ponen a prueba a un campeón del mundo, y el partido se jugó con el guion que se esperaba. Nada de eso le quita nada a lo que pasó en el Monumental, pero conviene decirlo para que el 3-0 se lea por lo que fue.

LO QUE QUEDA

Un gol, dos asistencias y un estadio lleno despidiendo al jugador más importante que dio este país.

Para los que estaban en la cancha, y para los millones que lo vieron desde afuera, el resultado del partido va a ser el dato menos importante de la noche.

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